El orgasmo sin eyaculación

Este principio parece inaccesible a la mayoría de los hombres, que no pueden disociar ambos conceptos y creen que si no eyaculan no tendrán sensación de placer sexual.

Es un aprendizaje que comienza por educar los músculos de la pelvis, el coxis y, especialmente, del perineo. Utilizando la bomba interior, el hombre aprenderá a elevar su energía desde el perineo hasta el vientre, luego hacia el pecho y, finalmente, hacia la cabeza. Deberá detenerse cada vez que sienta que el orgasmo esta apunto de llegar para retomar el movimiento invirtiendo la respiración.

En el caso de la mujer, se trata de ir tomando conciencia poco a poco de sus órganos internos de muscular su vagina y el perineo mediante ejercicios apropiados y de, igual que los hombres, aprender a elevar la energía sexual por el canal interno. Dicho canal interno pate del perineo y asciende hasta la cabeza, a nivel de la fontanela el séptimo cráneo. Así ayudara a su compañero a retener la eyaculación.

Es posible diferencia entre orgasmo y goce. Al principio se siente frustración por no obtener el orgasmo tan deseado que todo el mundo busca, pero, poco apoco, la frustración se convierte en disfrute, en un placer que no se limita a la zona genital, sino que se reparte por todo el cuerpo. No se prohíbe al hombre eyacular cuando así lo quiera, ni a la mujer dejarse llevar por orgasmos clitorianos. En ese caso, la conciencia debe centrase en el esperma a los fluidos femeninos, en el momento del orgasmo, para otorgarle un valor diferente.

Un hombre tántrico regala su esperma como un don precioso que ha estado guardando en su interior. Un mujer tántrica ofrece su livor de juventud para rejuvenecer a su compañero. Lo mejor es preparar secretamente, en la fábrica que es el cuerpo, la alquimia de sustancias orgánicas que se concentran en la persona a la que se le va a hacer el regalo.

Por eso, las grandes uniones tántricas solo tienen lugar en momentos muy precisos, como algunas conjugaciones lunares o durante la menstruación de la mujer. Es símbolo del Linga (m), representación del sexo masculino rodeado de rojo, que representa la sangre menstrual. Pero esto ya forma parte del nivel mágico del Tantra que no es accesible a todo el mundo.

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